ENTRE LA LUZ Y LA OSCURIDAD (MI HISTORIA)

I PARTE

 Mi nombre es Aurora, nací en la novena región al sur de Chile. Mi familia está constituida por mi madre, mi padre, dos hermanos  y yo.  Desde pequeña me interesaba mucho escribir y dibujar. Me gustaba ir al colegio, era responsable y tenía muy buenas notas. Mis padres estaban orgullosos de mí, nunca me decían que cumpliera con mis trabajos porque sabían que no era necesario decírmelo. En ese momento mi familia tenía una buena situación económica y todo funcionaba bien. Desde pequeña sufría de pesadillas muy extrañas, veía pequeñas cosas blancas al lado de mi cama y le tenía mucho miedo a la oscuridad. Siempre soñaba con un túnel oscuro, en el que caminaba y sentía gritos que provenían de un hoyo a la derecha del túnel, me daba mucho miedo porque algo me empujaba hacia ese hoyo, de él salían manos que me agarraban los pies tratando de llevarme con ellos, pero despertaba desesperada.

Todo cambió cuando mi padre perdió su trabajo y no nos quedó más remedio que irnos al centro del país, donde vivían anteriormente mis padres. Era todo muy distinto, la casa estaba en el campo, era muy pequeña, no tenía baño y mi padre no tenía trabajo, en ese momento yo tenía 10 años y no me daba cuenta realmente de las cosas. Mi mundo era jugar y estudiar. Ya no tenía aquella pesadilla repetitiva, pero tuve otra que no me la podía sacar de la cabeza: caminaba por un cementerio, el cielo estaba muy gris y al final de éste había un lago muy hermoso, tenía las aguas cristalinas, me metía a ellas y de un momento a otro se puso a temblar, vi al otro lado del lago una sombra mirándome, las aguas se tornan oscuras y trato de salir. Era una tonta pesadilla, pero que me daba miedo al recordarla, era aquella sombra. Después de un tiempo volví a soñar con ella pero esta vez me perseguía por unos caminos oscuros. En mi nuevo colegio era un ejemplo de alumna y mis notas eran muy buenas. Cuando pasaron unos años me deprimía mucho, no sabía por qué, pero no me afectaba en mis notas. Siempre me exigía mucho.

Cuando tenía 13 años me di cuenta que me deprimía con facilidad, solo quería llorar y no sabía cómo describir esos sentimientos. Un día tenía que hacer una tarea y no sentía ganas de hacerla, busqué una hoja en blanco y escribí sin parar por un largo rato. Me sentí bien haciéndolo y sentía que me desahogaba un poco. Desde ese día comencé a escribir como una necesidad. Al ingresar a un nuevo colegio me tuve que quedar en la casa de una amiga porque no tenía locomoción a mi casa. Solo me quedé un mes en esa casa porque mi profesor manipulo a mi madre diciéndole cosas de mi amiga y ella me llevó a un internado femenino. Cuanta rabia sentía por aquel profesor, siempre le decía palabras hirientes a mi amiga sin haber motivo. Ella sentía tristeza por ser atacada de esa forma. Desde que me fui de la casa de ella, dejó de asistir al colegio, iba a veces, después una vez a la semana y hasta que dejó de ir definitivamente. Como mi amiga ya no iba a clases el profesor me molestaba a mí y a las otras dos amigas con las que me juntaba. Las tres teníamos problemas en el colegio, porque si una cometía un error lo hacíamos las tres. Además de sentarnos juntas y andar para todos lados, también estaban internas, por lo que pasábamos juntas todo el día. A medida que pasaba el año me sentía cada vez más deprimida, sentía muchas ganas de llorar, trataba de aguantarme y al llegar a mi casa los viernes me encerraba en la pieza a hacerlo. Mis padres ya sabían que lloraría al llegar y el resto del fin de semana también. Ya no me importaba el colegio, ya no era un ejemplo, siempre tenía problemas en el internado y en el colegio, pero no me importaba. Discutía con los profesores y los inspectores, no estudiaba, le perdí interés a todo.

“Si pudiera despertar de esta pesadilla, sentirme libre sentirme feliz, desesperada me siento sin saber qué hacer. Quiero gritar y llorar está oscuro aquí, de este hoyo profundo y negro no puedo salir.           ¡Sáquenme de aquí! que no puedo más, las lagrimas de mis ojos no voy a borrar. ¿Por qué vivo? ¿Por qué lloro? ¿Por qué esta oscuridad? Cada lágrima que derramo me hace caer más y más Sin volver atrás. No encuentro la salida de este laberinto. ¿Hay alguien aquí que me pueda ayudar? si es que me logra encontrar en este abismo sin final, me voy a matar, me duelen los ojos de tanto llorar. Necesito aire no puedo respirar, estoy muriendo poco a poco ¿por qué no me muero de una vez?...

Mis padres discutían conmigo, decían que yo ahora era una vergüenza, odiaban que me vistiera de negro, que escuchara música metal tan fuerte, no se explicaban como todo había cambiado tanto. A veces soñaba con aquella sombra persiguiéndome por aquellos caminos oscuros, cada vez más seguido.

-Hija ¿que te pasa?- preguntaba siempre mi madre.

-No comprendo mamá, es muy extraño

-Pero ¿por qué lloras?-insistía muy preocupada

-No sé si decirte, no lo entenderías, ni yo lo entiendo.

-Dígame que ya me tiene desesperada esta situación.

-Siento que algo me observa y que me persigue, pero no entiendo.

-Pero ¿ves algo o no?

-no, pero lo siento y tengo miedo.  

Mis notas bajaban y yo no tenía interés en subirlas, incluso a veces le perdía el sentido a mi vida. Terminó el año y todo seguía igual. En las vacaciones me quedaba siempre en la casa de mi hermano Hugo, vivía con su esposa y su hija. En esa casa penaban, pero no nos daba miedo, había algo en particular que no me gustaba, pero lo extraño es que esa sensación la sentía en cualquier lugar. La sombra se hacía presente en mis sueños cada vez más seguido, si no soñaba con ella, soñaba que me ahogaba en el agua perdiendo la respiración y despertaba.  

¿Por qué me has encerrado? ¿Por qué tienes mi alma presa? ¿Por qué me has abandonado? ¿Donde está aquel ejemplo de niña? ¿Por qué le has hecho esto a mi vida? Todo cambió, hasta la niña alegre ahora solo melancolía. ¿Qué me hizo perder las ganas de vivir? Tanto peso dentro de mí me quitaron las fuerzas. Me siento inútil, débil todo es oscuridad en mi alma. ¿Cómo alcanzar la luz en este vacío? no me dejes caer más...  

Caminaba por la calle y sentía que me iba a caer, no sentía fuerzas. Trataba de hacer cualquier cosa para sonreír, para enamorarme de alguien, pero no podía sentir amor. Sentía tanta tristeza, me dolía el pecho de la angustia, me rasguñaba la cara y me golpeaba la cabeza en la pared. Mi madre era lo que más adoraba en el mundo, pero aún así le hacía daño, me desquitaba con ella sin querer, andaba de mal humor. A veces deseaba golpear a alguien e incluso matar.

Mis padres me decían que tenía depresión, pero yo no quería aceptarlo, sentía que era como darse por vencida. Yo trataba de sentirme bien, pero sentía que se me hacía difícil.
Una semana antes de ingresar al colegio soñé que no podría pasar de curso, cuando desperté lo vi como algo imposible.
Fui al sicólogo y no sirvió de nada, sentía que era lo mismo que hablarle al viento. Le conté que no tenía ningún vicio, ni siquiera había probado algún tipo de droga, le conté como me sentía, pero estaba como en otro mundo.
Este año en el colegio fue muy distinto, tenía 15 años y ya no podía disimular lo deprimida que estaba, el profesor pensaba que me hacia la tonta porque no le respondía las estupideces que decía.
Todos me preguntaban que me sucedía y yo no sabía que responder. Solo escribía en mi cuaderno que lo llevaba a todos lados.

 Mi madre es evangélica, mi padre también, pero antes era católico. Los domingos comenzaron a ir a la iglesia, el pastor era  hermano de mi madre.

Un día domingo fui viaje con ellos, pero yo iba a comprar algo y hacer una tarea.
Después no tenía nada que hacer y me fui al furgón de mi papá que estaba afuera de la iglesia. Yo no tenía ningún interés de entrar ahí, pero estaba por terminar y entré.
Me sentí muy incómoda, era una sensación muy desagradable, me tiritaba el cuerpo.
Cuando salí de ahí pensé en no entrar nunca más.
Al día siguiente le conté riéndome a mi amiga Rosa lo que había ocurrido, muy seriamente me miró y me dijo que yo tenía algo en mi cuerpo, que se me notaba en mis ojos, en mi actitud y en mi forma de hablar. Yo la miré y me puse a reír, era algo ridículo.
Mi madre me decía lo mismo y quería llevarme obligada a la iglesia. Yo me burlaba de Dios y me reía de las cosas que me decía mi mamá.

 Un fin de semana fueron unos primos y unos tíos a quedarse a la casa de mi hermano, mis padres también. Cuando desperté a la mañana siguiente estaba ahogada, una prima me fue a buscar un vaso de agua, yo le decía que a veces eso me pasaba. Un tío no dejaba de observarme y esa tarde mi madre me llamó mientras conversaba con él. Mi tío me dijo que tenía algo en mi cuerpo que va a provocar que me mate o que le haga algo a alguien. Mi mamá me dijo que ella no le había dicho nada.

Me sentí muy confundida y fui a la pieza de mi hermano a llorar, estaba oscura, no podía comprender eso, pero explicaba en cierta forma lo que me sucedía. De repente sentí que algo cayó sobre mí, me hizo estremecer por un rato, luego reaccioné y me toqué, no tenía nada. Pese a eso me negué a ir a la iglesia, no quería sentir lo mismo.

 El día 01 de mayo del 2006 fue una noche diferente a los demás, sentía que ya no aguantaba, me estaba volviendo loca. Le pedí a mi mamá que por favor orara por mí. Me llevó al comedor y me puso de rodillas, puso sus manos sobre mi cabeza y comenzó a orar, me puse a llorar y luego empecé a sentir aquella sensación desagradable que sentí en la iglesia. Le sacaba las manos a mi madre, pero ella insistía, me tiraba el pelo, rasguñaba el sillón, después me arrastre por el piso, sentí que me ahorcaban y caí al suelo con las manos en el cuello. Veía todo negro como si estuviera encerrada en una pieza oscura, escuchaba gritos, pero logré ver como tres segundos a mi mamá, a mi papá y a mi hermano Santiago que estaba a mí alrededor.

No sé cuánto tiempo transcurrió, solo sé que después abrí los ojos y estaba en el suelo, mi madre me tomó del brazo y me llevó a la pieza para que me acostara. Me sentí tan bien, como más liviana, mas aliviada. Mi madre me dijo que hace unos minutos estuve muy helada y ahora tenía el cuerpo calentito, mi cara se veía bien.
Fue muy extraño, pero lo importante es que me sentía mejor. Esa noche le di las gracias a Dios y me quedé dormida.
Al día siguiente me levanté con mucho ánimo para ir al colegio, al llegar allá le conté a la Rosa lo que me pasó y me abrazó. Ella me dijo que tenía razón.
Pensé que todo acabaría, pero no fue así, oía gritos, pensé que me estaba volviendo loca. Mis padres no se explicaban cómo podía estar peor.
Una noche vi aquella sombra ahorcándome, pensé por un momento que fue un sueño, pero todo estaba igual, incluso sentía dolor en el cuello y no respiraba bien.
Andaba siempre con miedo, sentía como si me desvaneciera, como si fuera un vampiro caminando bajo la luz del sol. Soñaba que mataba y lo disfrutaba.
El día 29 de mayo decidí ir a la iglesia, quizás creí que había una esperanza, porque ya tenía los días contados para desaparecer y acabar con mi vida. Me senté en la tercera banca, al lado de mi prima Daniela. Lo único que quería era irme, pero traté de soportarlo. Pasé adelante a la unción de aceite y luego me fui a la banca y me quedé de pie, me invadió una pena tan grande y pedí con todas mis fuerzas “Dios ayúdame”. Casi inmediatamente, mientras tenía los ojos cerrados, vi una luz blanca moviéndose, sentí que me iba a desmayar y abrí los ojos afirmándome de la banca, me puse a llorar y no quería hacerlo, nunca entendí a la gente de ahí, siempre veía que lloraba y ahora yo terminé igual que ellos. No quería irme de ese lugar, la sensación que sentí no tiene explicación. Después de eso ya no podía negar su existencia.
Esa noche soñé con la sombra persiguiéndome, luego caí al agua y empecé a hundirme sin fuerzas, no podía impulsarme, me dejé caer, dejándome morir, pero una mano me toma la mía y me lleva a la superficie. No vi quien era, pero al fin me ayudaron.
Desde ese día ya no soñé más que me ahogaba en el mar, pero la sombra aún insistía en seguirme.

 

II PARTE

Todo era tan extraño y ridículo, ¿me estaba volviendo loca sin darme cuenta? Muchas cosas sucedieron en tan poco tiempo y me sentía completamente sola, nadie me iba a entender. Me sentía tan bien cuando soñaba que mataba y bebía la sangre de los demás, pero algo me destruía y me dí cuenta cuando ya me estaba dando por vencida, me quería morir.

 Sentí una hermosa sensación aquel día en la iglesia, no tengo palabras para explicarlo, pero tenía una esperanza ya que me dí cuenta que habían cosas buenas. Ese día me sentí feliz y pensé “ahora voy a luchar” , los días siguientes se veían mas lindos, pero poco a poco volvían a ser grises. Desde pequeña sufría de fuertes dolores de cabeza y ahora junto a ese estado me parecían aún más fuertes.

 “El cielo está blanco y estoy caminando por un angosto camino, no quiero perder el equilibrio, ya que a mi lado izquierdo hay un abismo profundo y negro, y al lado derecho está cubierto de espinas, sigo caminando pero las espinas se atraviesan por el camino. Trato de atravesarlas, pero me hacen daño y decido devolverme. Al retroceder me doy cuenta que la sombra me está esperando, me golpea, se apodera de mi, me tira al suelo y pierdo el control. Me levanto y corro por un camino oscuro, me persigue y veo muerte”, aquello lo soñé. 01-06-2006

 Después de todo lo ocurrido había ido a la iglesia como dos veces y deje de ir, mi cabeza estaba llena de pensamientos que se contradecían y pensé que no debía elegir entre el blanco y el negro, debía quedarme al medio y olvidar lo que pasó. Traté de seguir con ese pensamiento y evité ir a la iglesia y mi vida siguió como si nada de eso existiera, o mejor dicho trate de demostrar que nada pasaba. No podía evitar pensar en aquella bella sensación y me decía “Dios me ayudó a ver las cosas, no puedo actuar como si no existiera”, pero luego me preguntaba teniéndole rechazo “¿por qué a otras personas no les muestra aquella hermosa sensación?¿por qué las deja que se maten? Después me daba cuenta que esas personas nunca lo buscaron.

 Cada día para mi era un calvario, antes no deseaba despertar en las mañanas, pero ahora soñar era aún peor, la sombra seguía persiguiéndome y un día me despertó un grito ronco y desgarrador al lado mío. Dormía muy poco, me desvelaba o despertaba a cada momento, mis nervios hacían que me saltaran los pies y las manos, el miedo me estaba destruyendo.

 No era capaz de ir al colegio, cada mañana me insultaba yo misma para lograr levantarme, me obligaba a tener fuerzas, pero cuando llegaba allá y me sentaba, lo único que deseaba era irme a mi casa. Trataba de poner atención, pero no lograba concentrarme. Apoyaba mi cara en la mesa y me tapaba con un delantal, no podía disimular mi cara deprimida y no sabía que responder cuando me preguntaban el por qué de mi actitud. Tenía el carnet de interna del año anterior, lo mostraba para salir a la hora de almuerzo supuestamente para ir al internado, pero me iba a cualquier lado o iba a buscar a mi prima a otro colegio y ambas faltábamos a clases. Hacía cualquier cosa para distraerme y olvidar por un momento lo que me pasaba.

 A veces miraba hacia atrás para ver quien me seguía y no veía a nadie, mis padres estaban preocupados y me iban a quemar mis cds, mis posters y todo lo que haya ocasionado el estado en el que estaba. Decidi echar las cosas en una mochila y pasársela a un primo. El día que se la entregue me dijo que había soñado conmigo, no me quiso contar como me vió, pero me dijo que a los dos nos perseguía algo. Me quedé muy sorprendida, ya que yo soñé que me perseguía la sombra y gritaba el nombre de mi primo que estaba mas adelante que yo, no quise contarle por el temor de que no creyera tanta coincidencia.

 Esa tarde me fui a la casa de mi hermano muy pensativa, al llegar me senté en el corredor y me pregunte por qué sentía tanto odio por lo que me rodeaba, no quería sentir eso, miré el cielo y me pregunte por qué me costaba tanto orar, pensé en hacerlo y junté mis manos, cuando iba a inclinar mi cabeza vi un pájaro negro que se posó en un palo al frente mio, lo vi que me miraba e hice lo mismo, incliné mi cabeza y vi que el pájaro repitió mi acción, luego hacia el otro lado ocurrió lo mismo, bajé la vista y el pájaro voló. Me paré y fui a la cocina, ví a la gatita de mi hermano a la que siempre le hago cariño, me vió y saltó a la ventana, pero estaba cerrada y la rasguñaba, pensaba “todo parece tan ridículo”.

 “Cada día tú estas aquí conmigo, te siento observándome, siguiéndome, siempre junto a mí. Tu presencia angustiosa y tu pesadumbre se han hecho un solo ser con mi mente, eres mi amigo con la soledad y mi enemigo a la vez, porque me matas en vida y no puedo resistir. En las noches al cerrar mis ojos te veo aterrándome, persiguiéndome, eres un ser malo que poco a poco he aprendido a conocer, traicionero, me haces decir palabras que contaminan. Me muestras sangre ¿por qué quieres que haga eso? He estado a punto de cometer graves errores incluso contra mi. Voy cayendo al sin sentido y odio todo lo que me rodea, la ira es una de las formas que te das a demostrar. Desde que me engañaste en las aguas , constantemente me ahogaste en ese mar y ahora tengo menos fuerzas, quieres matarme y despierto sin aire. Pienso que nada mas tengo que hacer aquí, no descansarás hasta lograr lo que quieres y lo estás logrando, quizás pronto tendré que irme contigo”.

 Habían momentos que sentía que nada me convencía para seguir existiendo, muchas veces fantaseaba con el suicidio, creía que era la única solución para sacarme esa melancolía y todos aquellos sentimientos negativos que me tenían cayendo a ese hoyo oscuro. El suicidio era lo único que podía hacerme descansar, pero ahora había algo que me hacía dudarlo, conocí algo bello que me dio tranquilidad y paz.

 Yo tenía un gato blanco, era grande y gordo, lo único que hacia era comer y dormir. Se llamaba Manson, tenía un ojo amarillo y el otro celeste, nadie en mi casa lo quería. Cuando había luna llena a veces yo salía a caminar por el campo y mi gato me acompañaba, yo miraba la luna y lloraba pensando en lo que me sucedia, mi gato gritaba y se acercaba a mí, lo abrazaba y entrelazaba sus patitas alrededor de mi cuello, quería mucho a mi gato.

 Mis notas en el colegio bajaron, eran las mas bajas del curso, faltaba casi siempre al colegio aunque tratara de ir me desvanecía, perdi la concentración, ya no me decían nada por mi inasistencia, ya era un caso perdido. Me preguntaba una y otra vez como caí en ese estado, como podría salir de eso, trataba pero mi cuerpo estaba débil y no tenia ganas de levantarme.

 Soñaba aún con la sombra, también soñé que me convertía en el pájaro negro y veía a mis padres llorar mientras me veían alejándome cuando me iba volando. También soñé con una estrella de cinco puntas dentro de un circulo, el cual vi también una noche de lluvia cuando estaba en el corredor apareció en el piso, pero prefiero no dar detalles porque no me explico como sucedió eso, fue muy extraño.

 Un día domingo mis padres venían llegando de la iglesia y mi madre me dijo que yo debería ir, me burle de ella y le dije cosas ofensivas contra Dios. En ese momento se puso de pie y trató de orar por mí, “¡mamá dejame! ¡ mamá dejame!” le decía, estaba conciente y le pedia que me soltara. Me soltó y fui llorando al baño, a veces yo decía cosas sin darme cuenta. Tome unas pastillas que mi papá tenia para los nervios, tome muchas y sentí mucho sueño, me fui a acostar y estuve varios días mareada.

 “Me acerco a un gran cristal que estaba al frente mio, veo dentro de él una mujer asustada mirándome, golpea el vidrio con sus manos desesperada, quería salir de allí y me pedia ayuda. Pero aparece otra mujer del lado opuesto, de cabeza sobre la otra mujer, su cara es horrible, me mira y se rie. Me da miedo y me tapo la cara con mis manos tratando de retroceder”, lo soñé.

07-07-2006 

 

Ya no podía mas, no era capaz de hacer nada y le dije a mi mama algo que jamás pensé que lo diría: “mamá no soy capaz de ir al colegio”, me miró y me dijo: ”pero ¿Cómo? ¿no vas a ir mas?”

 Sentí que no me comprendía, no estaba en mi lugar, me dolia decir eso, pero trate de hacer mi mayor esfuerzo hasta el final y eso me tranquilizo.

 Recordaba aquella niña que era un ejemplo, a la que siempre felicitaban por sus notas, la cual tenia metas y pensaba en un futuro, esa niña era optimista y fuerte, con otra visión en la vida ¿en que me converti?

 Un día mi madre me llevo a un local en el que vendían solo remedios naturales, una señora que atendía me miró a los ojos y le dijo a mi madre que yo tenía una gran depresión y que lo mejor era que estuviera en mi casa y no fuera al colegio. Sentí que en ese momento mi madre se dio cuenta de lo que yo le había dicho y que realmente no tenía fuerzas en el cuerpo. No entendía la depresión antes que me sucediera, siempre pensé que si una persona se proponía salir de ella y tuviera animo de hacerlo se mejoraría, pero ahora entendía y sabia que no era así.

 Dejé de ir al colegio y estaba en mi casa, dormía hasta tarde, pero a veces despertaba con el mismo cansancio que tenia la noche anterior, muchas veces intenté orar pero siempre me daba sueño o me quedaba dormida en el intento. No sabia de nadie, como vivía en el campo todo era solitario y no había gente para conversar, solo música para escuchar y cantar, papel y lápiz para expresar lo que sentía mi alma.

 La noche del 16 de agosto antes de dormir, escribi lo siguiente: “Corazón sin Dios, ¿adonde vas? Sigue tu vida y nada mas, no sabe si blanco o negro, se quedó en gris, ya su alma no puede elegir…”

Al despertar a la mañana siguiente recordé que algo había soñado, pero no sabia bien que fue, después que tomé desayuno comenzaron a pasar las imágenes por mi cabeza de aquel sueño tan extraño, me recosté con los ojos cerrados en la cama de mi madre y empece a recordar: “estoy con personas que no conozco, tampoco conozco el lugar en el que me encontraba, todos estábamos felices escuchando música y cantando, de un segundo a otro se pone a temblar muy fuerte, todos comenzaron a correr desesperados, todo oscurecio de repente y traté de subir a un monte, de pronto me encuentro en la cima, veo a las personas hacia abajo colgando, había una roca en la cima, escribi algo en ella, pero no recuerdo que fue. Luego veo dos personas de blanco luchando en la cima, el que estaba a mi izquierda tenia una cara horrible, me di cuenta que era malo, el de mi derecha era bueno pero no puedo recordar su cara, el bueno lanza al malo y comienza a quemarse…” mi madre

me preguntó en que pensaba y le conté mi sueño.

 Mi madre me dijo que me diera cuenta de lo que significaba, me dijo que leyera el apocalipsis y lo hice. Era muy similar lo que vi en la Biblia, pero ¿cómo? Estuve muy pensativa aquella tarde, por primera vez sentí realmente temor de Dios, mi madre me dijo que recordará aquello tan bello que sentí en la iglesia, que pensara y recapacitara, me pidió que fuera a la iglesia, le dije que lo haría y que si el domingo me arrepentía, me obligara. Fui y nuevamente me costó un poco mantenerme adentro, pero segui asistiendo y hungiendome, quería salir de aquella depresión... 

 

III PARTE

El 27 de agosto tuve otro sueño: “corro por mi casa y me pongo a llorar en un rincón, me tapo la cara y mi madre se acerca a preguntarme ¿Qué te pasa? Yo le respondo ´me sigue para todos lados´ y me pregunta ¿Quién? Miré y no lo ví, ya no estaba, se había ido”. Desde aquel día no soñé con aquella sombra persiguiéndome.

 Segui asistiendo a la iglesia y hungiendome, recordaba lo que me había pasado y lloraba, me costó superar los recuerdos de eso. Me sentía mejor, deseaba volver al colegio, se lo decía a mi madre, pero me decía que era imposible, faltaba poco para terminar el año y no me recibirían después de meses de falta. Un día soñé que regresaba y le decía a mi madre, después en el colegio me dieron la oportunidad de volver y lo hice, ocurrió igual que en mi sueño y lo aproveche al máximo. Sentía que iba a explotar de alegria, mis notas eran muy buenas ahora, pero no pude pasar de curso tal como lo soñé al inicio del año, mis anteriores notas me perjudicaron. Me sentí triste, pero todo lo que vivi sirvió para conocer a Dios y Él ahora era mi razón de existir.

 

Despues todo parecía normal, a veces tenia sueños que se cumplían, pero no eran de gran importancia. También me volvi un poco sensible a las energias negativas, me sentía mal cuando las sentía, como si las absorviera. Recuerdo que un dia caminando por la calle sentí una energía pesada, ví a una niña de negro que se acercaba, cuando la mire a los ojos ví en ella la mirada que veía antes al mirarme al espejo, esa mirada me llego al alma, sentí una tristeza enorme.

 Dios era lo mas hermoso que tenia en mi vida, dentro de mí nació un gran amor hacia Él, quizas para todos era la misma de siempre, pero dentro de mi estaba creciendo un sentimiento muy bello , el que me hacia mirar las cosas de otra forma.

 

Cuando llegó el verano, una noche desperté y vi alrededor de mi cama a tres o cuatro personas (no recuerdo bien) que me observaban, eran horribles. Trataba de no tomarle importancia a eso.

 Me cambié de Liceo, quería un ambiente nuevo, no quería nada que me recordara aquellos malos momentos que tuve, me sentía muy bien. Extrañaba a mi mejor amiga, pero nos juntábamos los viernes o ella entraba a mi liceo y la escondia detrás de mi silla, los profesores no se daban cuenta y mis compañeros se quedaban callados.

 Una mañana cuando fui a tomar el bus al colegio vi una sombra mirándome, crei que era una persona porque estaba un poco oscuro todavía, me acerque y se escondió detras de la garita, miré y no estaba, no era una persona.

 Me sentía bien, con fe en Dios no le tenía miedo a nada, sentía un alivio enorme.

Conocí a alguien en una fiesta, no me llamo mucho la atención, pero después de hacernos amigos sentí que con él había una conexión como si lo conociera de toda una vida. Sabía que pasaría algo entre nosotros y así sucedio. La primera vez que nos dimos un beso en su casa terminamos desnudos, pero no pasó nada, solo nos reimos fumandonos un cigarro y mirandonos sin sentir vergüenza. Aquel día comenzó nuestra relación. Yo tenía 16 y él 19 años. Su nombre es Pablo.

Antes yo solo disfrutaba el momento y no me importaba hacerle daño a las personas, pero a él no quería dañarlo. Se acercaba el cumpleaños de Pablo y yo pensaba una y otra vez en que regalarle, pero me dijeron que me había engañado con una niña de mi mismo liceo. Terminé con la relación, pero al paso de los días me dí cuenta que lo quería, pero me sentí dolida.

 Salia a bailar, me besaba con los chicos, pero no podía sacarme de la cabeza a Pablo , él me buscaba y después de tres meses volvimos a estar juntos. El pablo no creia en Dios y siempre hablaba mal de Él, sentía como si me ofendiera porque yo amaba a Dios por sobre todas las cosas y lloré muchas veces por no entendernos en algo fundamental para mí.

 Un día domingo desperté y le conté a mi madre mi sueño: “veo a una niña que va a la iglesia afuera de ésta, la veo angustiada tomando agua rodeada de personas de negro, me acerco a hablar con ella y me grita que me aleje de la iglesia, siento que me toman de ambos brazos y me dejan detras de unas rejas negras, veo desde lejos la iglesia y grito tratando de abrir las rejas”. Aquel domingo no quise ir a la iglesia y cuando mi mamá volvió me dijo que vió a esa niña afuera y le llevaban agua porque no se sentía bien. Meses después me enteré que tenía depresión y que se quiso matar.

 Después tuve un sueño en el que veía a Pablo sentado en un rincón oscuro, tenía tristeza en su cara, me acerco a él y le tomo su mano, caminamos por un lugar iluminado y vemos que vienen una multitud de sombras hacia nosotros por todos lados, entonces me elevo sin sentir miedo y Pablo cuelga de mí, pero decide soltarme la mano y cae. No sé que quería decir, pero un mes después me hizo mucho dañoy terminó conmigo, pero se arrepintió. Yo estaba aún con él pero desconfiaba de él y después de unos meses decidí vengarme por todo el daño que me había hecho. Pese a todo él quería estar conmigo y poco a poco las cosas fueron mejorando entre nosotros.

 En la casa de Pablo en dos ocasiones me pasó lo mismo, desperté en su habitación, pero no podía moverme y me desesperé, él estaba a mi lado durmiendo y trataba de hablarle pero no me salía la voz, sentí que alguien me observaba en la puerta y no lograba ver quien era, no podía respirar y pensé que me iba a morir. Después de esto me dormí y cuando abri los ojos desperté a Pablo y le conté lo que me pasó, él me dijo que le había pasado una vez y que vió una sombra cuando le sucedió.

 Soñaba muy seguido con naves espaciales, de diferentes formas y luces, recordé cuando tenía como 11 años y vi algo una noche mientras iba en un auto, una luz amarilla con naranja a unos 100 metros de éste, lo miré fijamente y de un segundo a otro se acercó muy cerca de la ventanilla, me tapé los ojos y al observar nuevamente no estaba.

 Una noche soñé que todos arrancaban de algo para que no los tocara, luego entro a una casa por la ventana y veo un hombre muerto. La noche siguiente soñé con una sombra que pasaba por las paredes muy rapido, yo le decia a mi mamá “se lo va a llevar, se lo va a llevar”, cuando desperté senti terror de soñar con una sombra después de mucho, pero a mi no me hacia daño, lo que me pregunté es a quien se llevaria y por qué. Me levanté y fui al colegio con un gran dolor de cabeza, hablé con la profesora para que tratara de hablar con el director o los inspectores para que me dejaran irme a la casa, el dolor se me hiso insoportable. Me fuí a dedo, no tenia locomoción a esa hora, cuando llegué tomé una pastilla y me acosté a dormir. Al rato desperté porque mi celular comenzó a sonar, era mi prima, me dijo que un amigo de nosotras se ahorcó en su casa hace unas horas atrás.

 Pasó el tiempo y a finales del 2008 tuve sospechas de que estaba embarazada, Pablo compró un test de embarazo y el resultado fué positivo. Pablo estaba feliz, yo no dejaba de llorar, tenía muchos planes para mi vida, pero no era eso lo que me tenía mal, pensé que desepcionaria a mis padres. Esas noches solo lloré y me daba fiebre, esa navidad fué triste para mí, porque nadie sabia lo que me pasaba, solo mi cuñada lo sabía. Mi madre sospechaba y le dijo a mi hermano Santiago, quien me gritaba diciendome que ojala no estuviera embarazada y me daba fiebre de tanto llorar.

 Dos días después decidí contarle a mi mamá, todos se enteraron y no dejaba de llorar. Mis dos hermanos me dijeron que golpearian a Pablo, pero después de que mi cuñada hablara con mi hermano Hugo éste se calmó ya que ella vivió lo mismo que yo. Mi hermano Santiago no me habló en tres meses. Mis padres pese a todo me apoyaron.

 Pablo me acompañaba a todos los controles de mi embarazo, él cambió mucho y me sentia feliz. Me quedaba un año en el Liceo, y fuí con mucho entusiasmo. Sentí que mis dolores de cabeza eran mas fuertes y casi siempre me dolía, por lo que se me complicaba mucho estar asi en el colegio. Dejé de ir por este problema, ademas sufría de la presión alta. Vivia con Pablo en la casa de sus padres, todos esperaban la llegada de la bebé.

 Durante mi embarazo, una noche vi pasar una sombra por la ventana de mi casa, eran como las 5 de la mañana, sali a ver pero no habia nadie, al rato después escuché a mi mamá que hablaba angustiada y fuí a su pieza, estaba teniendo una pesadilla y la desperté, me dijo que no podia despertar y estaba aflijida porque sintió que alguien caminaba a los pies de la cama.

 Una noche vi unos ojos muy hermosos, eran como grises pero con mezclado con otro color, nunca habia visto una mirada igual, todo lo demas estaba oscuro, solo se veian aquellos ojos. Me daba miedo observarlos pese a que eran muy bellos, realmente no se si fué un sueño.

Pablo fué a quedarse unos dias a mi casa y mientras intrusiaba en mis cosas sacó el cuaderno en el que escribi lo que me sucedió, le pedi que me lo pasara, insistia en verlo, pero yo le dije que no. Pensó que le ocultaba cosas en otro sentido y se enojó. Leí algunas cosas de él y caian lagrimas en mi rostro recordando aquel oscuro pasado que viví, todo eso me angustió y fuí a la pieza donde estaba Pablo viendo televisión junto a mi sobrina de 9 años. Comencé a leer unos versiculos de la Biblia que le dieron a mi mamá en la iglesia y sentí mucho sueño, me quede dormida. Ví todo blanco y como si hubiese mucha niebla, habia algo delante mio que queria observar, pero ví una mano negra frente a mi cara que no me dejaba ver y que se aproximaba, desperté y sentí que me golpearon la cara, me quejé sobandome la cara y mi sobrina me preguntó que me pasaba, vi a Pablo en la otra cama durmiendo.Sentí rabia y fuí a quemar el cuaderno, queme algunas hojas y luego le pedi a mi mamá que me lo quemara completo. Esa noche me puse a llorar.

 En los últimos meses de embarazo, Pablo salió a su trabajo un día en la mañana, al rato sentí unos pasos que venian a la pieza, luego senti que se subieron a la cama, pensé que era Pablo porque me afirmó ambas manos y no me pude mover, creí que me iba a dar un beso, pero abri mis ojos y no vi a nadie.

 Cuando nació mi beba fuí la mujer mas feliz del mundo, todos estaban felices con la llegada de ella, su nombre es Angelie.

 Pasado un mes volvío a suceder que desperté sin poder moverme, cada vez que me pasaba sentía una presencia observandome. Cuanto deseaba que me movieran, pero no me salia la voz.

 Cuando pasaron tres meses volvió a sucederme casi todos los días, pensé que había algo en la casa de Pablo, después en esos días al ir a quedarme a mi casa soñé que volaba a donde yo quería, cuando volaba por un paisaje desconocido vi unas figuras transparentes escondiendose detras de unos arboles, sentí tanto miedo que quise despertar y abri mis ojos, vi la pieza pero no podía moverme, senti me movian la cama y después golpié la pared con mis manos, hasta que logré respirar y moverme bien. Miré a mi beba que dormia a mi lado, luego miré la pared y vi que no estaba tan cerca como para golpearla. Le decía a mi madre lo que me sucedía, pero no sabiamos que me pasaba.

 Al volver a la casa de Pablo pensé que quizas podía desdoblarme si lograba relajarme cuando me sucediera, aquella noche mientras soñaba pensé que estaba en un sueño y pensé que podría desdoblarme, inmediatamente ví la pieza sin poder moverme y me relaje, traté de levantar primero los pies, cuando sentí que lo estaba logrando, me dió temor verme a mi misma y decidi no hacerlo.

 La noche siguiente cerré mis ojos para dormir, sentí una voz susurrandome al oído, dijo mi nombre, era la voz de una mujer. Abri mis ojos, vi a Pablo jugando en el computador, no le dije nada. Aquellas noches me invadia un gran miedo, no quería que me sucediera. Le pedí a Dios que no pasara mas.

 Han pasado meses y no ha sucedido nada, espero que todo siga igual.

 

 

IV PARTE

 

Pasaron meses, nuevamente empiezo a experimentar aquello tan extraño, es como si el espiritu despertara y el cuerpo siguiera durmiendo, trate de tomarlo lo mejor posible, no desesperarme, sino que relajarme y sentir como me desprendia de mi cuerpo, las manos y mis pies se desprendian pero mi cabeza no la podia sacar.

Esta sensacion era placentera, pero el problema era cuando sentia que habia una presencia, ahi volvia la desesperación.

A veces cuando me doy cuenta que estoy soñando, despierto en la forma que explique anteriormente, otras veces trato de mantenerme en el sueño y como estoy conciente de ello comienzo a volar, muxas veces lo hacia, pero ésta vez estaba volando muy alto y era de dia, volaba sin parar y no descendia, me sentia tan bien y dije emocionada ¡Dios quiero conocerte! Senti que volaba mas alto y mas rápido, sentia como pasaba entre las nubes, vi a lo lejos una silueta de blanco, me sentia feliz mientras me aproximaba, pero cuando estaba cerca, despierto en una pieza oscura, aun seguia soñando, sali de ahi y volvi a volar, pero ya no estaba. Segui volando, sentia tanta libertad, hacia la rueda en el aire, comence a marearme, desperté mareada con ganas de vomitar.

Un dia en la mañana después de llevar a mi hija al jardin, me acosté a dormir, estaba sola en la casa, me despertó un ruido en la cocina y pensé, “que raro, estoy sola en la casa”, inmediatamente senti que caminaban por el pasillo, pero me doy cuenta que no podia moverme, se tiran encima mio, una y otra vez, no puedo y no quiero mirar, luego escucho un llanto, “mi hija está en el jardin, y no es el mismo llanto”, pensé. Comencé a orar, ya no se tiraban encima mio, luego traté de moverme una y otra vez, sentí que se me desprendió la cabeza y me senté en la cama, junté las manos, es como si no las sintiera, me sentia debil, y segui orando, veia la pieza, no habia nada, luego miro todo desde el techo y despierto.

Aquellos dias me pasó muy seguido, pero ahora sentia con mayor facilidad que podia desprender las manos o los pies, recuerdo que mientras Pablo dormia pude hacerle cariño en la cara, en una ocasión que sali del cuerpo sentia como si me agarraran los hombros y me tiraran hacia atrás, no podia moverme libremente, algo no me dejaba. Un dia cuando me paso senti que algo andaba al lado de la cama y me asome por la ventana, miraba hacia afuera y trataba de golpear el vidrio ya que no podia atravesarlo, sali pero desperté.

Muchas veces le pedia a Dios que no me sucediera, pero pasaba igual, habian lapzos de incluso meses que no me sucedia, pero tambien habian semanas en las que me pasaba todos los dias.

Lo que quizas no me ocurre tan seguido es darme cuenta que estoy soñando, pero cuando sucede trato de mantenerme el mayor tiempo posible soñando y manipulando mis sueños a mi manera, en un sueño me puse a mirar a mi alrededor y pude concluir que habian cosas que no concuerdan con la vida real entonces me dije “estoy soñando” antes cuando me daba cuenta que estaba soñando despertaba o me encontraba en la situación que mencionaba antes. Pero ahora trato de mantenerme en el sueño y hago lo que quiero, casi siempre vuelo o tengo sexo con quien quiero. Digo “soy dueña de mis sueños” y es genial porque siento mucha libertad, es un mundo en el que es posible cosas que en la vida real es imposible. Un dia que senti que me salia del sueño, me concentré en la imagen de un cuadro que habia visto en el sueño, cuando lo hice este apareció y luego todo lo demás que habia en el sueño. Logré también tener sexo desplazandome en el aire.

Hay cosas maravillosas que recuerdo haber soñado, pero también hay imagenes horribles que se quedan grabadas en mi mente. En una ocasión mencioné haber visto unos ojos que jamás habia visto, que eran hermosos pero que igual daban miedo. Ahora soñé que estaba acostada y veía un rostro mirandome cerca de mi cara, tenia unos ojos muy grandes y negros, me quejé como si me doliera algo, y se desvaneció, vi todo blanco y desperté.

Hay una mezcla de cosas que sueño y que me suceden que me confunden mucho y que por más que trato de no tomarlas en cuenta igual me inquietan, porque varias veces mis sueños han ocurrido después.

Todo marchaba bien en mi vida, todo estaba tranquilo y tuve una pesadilla horrible, buscaba ayuda, decia “ayudenme por favor que siento que me voy a morir” me sentia deprimida, lloraba, después me encerraba en una pieza y los demonios trataban de derrumbarme la puerta. Desperté, me pareció extraño verme tan deprimida en el sueño, si yo me sentia feliz, pero decidi no tomarlo en cuenta, y como a los dos dias empezaron los problemas, alguien trató de hacerme daño y me metió en problemas y en asuntos legales que por suerte no pasaron a mayor, no hablaré del tema, pero me sorprende que haya gente con tanta maldad capaz de llegar a esos limites y tratar de darme directo al corazón con la personita que mas amo en el mundo, mi hija. Por culpa de esto terminé en el hospital, no tenia ganas de nada, lloraba mucho en mi casa, pero trataba de estar bien en mi trabajo. Sufro de hipertensión y esto provoco que me dieran muchas alzas de presión. Meses me costó salir de esto, luego todo se solucionó ya que comprobaron que todo era mentira, pero nunca supe quién fue la persona que queria hacerme esto, además yo no le hago mal a nadie y nose porque lo hizo. Solo sé que mi Señor hará justicia, lo dejo en manos de El.

Hay cosas que no puedo comprender porque me suceden y quisiera saberlo, paralelamente a lo demás hay algo que no entiendo y que me asusta un poco. No sé si todo tiene que ver o son cosas totalmente distintas.

Es que me provoca miedo lo que tenga que ver con ovnis, es que vi uno cuando tenia 10 años y fue impresionante, lo vi muy cerca, pero traté de convencerme de que lo imaginé porque nadie me creyó. Pasaron los años y comencé a soñar con naves de diferentes formas, tamaños y luces que andaban en el cielo de noche, cerca de la casa, yo siempre escondiendome en ella, los miraba desde lejos. Cuando soñaba esto repetitivamente nacian dudas sobre que serán esas naves.

Tiempo después soñé con una gran confusión en la tierra, veia militares preparandose para algo y reclutando personas, yo corria con mi madre del brazo escapandonos de ellos, vi aparecer una nave que se llevó a una persona y desapareció rapidamente, yo le gritaba “¡llevenos con ustedes!”, pero no aparecian. Seguia corriendo, escondia a mi madre, le decia que siguiera sin mi, que yo tenia que devolverme a buscar a alguien. Después que regresaba con esa persona arrancabamos al mar, alli me esperaba mi madre junto a varias personas como en unos barcos.

Semanas después soñé que veía en el cielo una masa de objetos, nose si eran naves o helicopteros, luego aparece una nave y se posa sobre mi cabeza, me ilumina con una luz, yo me cubro la cabeza con mis brazos y se va.

Meses pasaron y soñé que veia una luz grande como el sol, era de dia, yo corria escondiendome de esta luz que me seguia, luego esta luz se detiene y veo a una multitud de gente observandola, camino hacia ella sin miedo, luego desperté.

Dias después soñé que tres naves inmensas venian, no podia esconderme, cuando se estaban posando en frente de mi cerré mis ojos y dije “aqui estoy, ¿que quieren?” senti que me desprendí del cuerpo y flotaba hacia arriba de espalda, no recuerdo más.

La última vez que me salí de mi cuerpo hace pocos días fue voluntariamente por primera vez, me dije a mi misma que lo haria cuando me acostaba a dormir una siesta en la tarde, estaba paseando unos dias en la casa de mi mamá, no me costó hacerlo, me dije a mi misma que saldria a pasear, le pedi a Dios que me protegiera, que nada me sucediera. Senti una sensación extraña, la reconoci inmediatamente, me faltaba la respiración, trataba de respirar profundamente, sentí mucho frío. Ví en el techo una forma extraña, negra, cerré los ojos, pero me dije a mi misma que no tendria miedo, que nada me pasaria. De repente sali muy rapidamente llegando al techo, todo lo veia muy espeso, luego como no podia atravezar nada fui a abrir la puerta hacia la cocina, pensé en que nunca habia logrado mirar mi cuerpo y me devolvi para verlo, pero no recuerdo más.